Banchs

El áspera razón de abandonarte
aunque tiempos mejores nos sonrían,
no es de las que en epístola se envían
ni de las que, sutil, decora el arte.

Es razón de decir entre sollozos,
porque es así como uno la adivina,
y valida de penas asesina
firme esperar de justos alborozos.

De una pobre apariencia, es, sin embargo,
la imperiosa razón de tanto embate
que a honrado corazón mucho combate.

Pues siempre hidalgo bueno bebió amargo,
cuando frustrado su derecho había
el pan fundamental de cada día.

Otoño



Empezó de una vez perra mi estación preferida.
Termina el otoño y da paso al invierno. La lluvia llega y trae sonido, reflejos y colores nuevos. Es el agua que viene, liberadora. Vendrá arrastrando, después de ella, nuevos y frescos vientos.
¿Llenaste alguna vez los pulmones con ese olor a lluvia nueva, finalizando el otoño?
Justo antes del aguacero, y ya empezada la tormenta, posteo estos dibujitos que resolví para Editorial Santillana, donde los vecinos siguen felices y cotidianos su vida bajo la nueva lluvia.




Banderas en tu corazón

En días donde todos somos cancheros y piolones, y hablamos de ese enorme edificio que es la Patria con afectada distancia, como una "construcción positivista", este poema épico es un gesto más de resistencia.
No es una gran poesía –Obligado no es Borges– pero lleva dentro unas líneas que, aún leídas una y otra vez, siempre me emocionan.
Es recalcitrante, como también son los patios y las abuelas. A veces incluso hasta molesta un poco, sin embargo resuenan en ellas palabras que hemos olvidado, que parecen pertenecer a otro país, no haber sido nuestras nunca, y a las que quiero recuperar y aferrarme.
Ya los escuchamos. Ya vociferan, peroratan y escriben, los analistas del éxito, los periodistas de la historia, sobre Belgrano, el derrotado.
Yo quiero publicar estos versos de Obligado, para festejar a mi Prócer, que no pensó nunca en lo que perdía personalmente, sino en lo que esperaba construir de estas tierras, siendo sólo una gota más de la lenta cadena que perforaría la piedra.
Hoy es el día de la Bandera.
AYOHUMA

A Carlos Vega Belgrano.

Esas músicas que están
Resonando de tal suerte,
Son la voz perenne y fuerte
Del clarín de Tucumán;
Y aquellas que al aire van
Veloces, rumbo a la gloria,
Son el eco que en la historia
Nos conmueve y nos exalta,
De las campanas de Salta
Que están gritando: ¡victoria!

¡Belgrano! ¡Libertador!
¡Nuestro primer ciudadano!
¿Quién dice Manuel Belgrano
Sin que se sienta mejor?...
Pudo el destino traidor
Que a tanta virtud abruma,
Arrojar la densa bruma
De Vicapugio a tu frente,
Y basta hundirte en la inclemente
Noche inmensa de Ayohuma;

Pero no pudo, en su afán,
Dejar muda la voz alta
De las campanas de Salta,
Del clarín de TucumÁn...
Y allá suenan, allá van
Veloces, rumbo a la gloria,
Desbordando de la historia
Sobre el Andes, sobre el llano.
Diciendo a todos: ¡Belgrano!
Clamando a gritos: ¡victoria!

Voz que alienta, himno que suma
Nuestras glorias, y aún dormidos
Oyen los muertos queridos
De la pampa de Ayohuma;
Voz que animadas exhuma
Y entrega a nuestras visiones
Aquellas santas legiones
De la patria y su bandera.
En cuyo sol reverbera
Siempre fuego de cañones.

¡Ayohuma!¡Ingrato día
En que, rasgada la entraña,
Sola, en áspera montaña,
La dulce patria moría!
Exangüe ya, se batía
Por las Áridas mesetas,
Y las columnas inquietas
Del ejército español
La envolvían, bajo el sol.
En chispear de bayonetas.

Tras la carga resistida.
Su misma sangre pisando,
Iba la Patria arrojando
A borbotones la vida.
Zelaya, suelta la brida,
Con sus jinetes se avanza,
Y a limpio bote de lanza
Hace en las filas reales
Callar las dianas triunfales,
Rugir la adusta venganza.

Superi rueda al abismo
Y los infantes de Cano;
Solo atraviesa aquel llano.
Solo, confiado en sí mismo.
El que en su heroico idealismo
Se goza hendiendo leones.
El que no cuenta legiones
Y es personal en la lid:
¡Solo se va La Madrid
A acuchillar los cañones!

Mas ¡ay! en vano irradiaron
Luz esplendente sus hechos:
En pelotones, deshechos,
De cuesta en cuesta rodaron.
Pero en Zelaya vibraron...
Los arrebatos postreros:
Vuelve Á trepar los senderos
Que el español desaloja,
Y a contenerlo se arroja
Con su turbión de lanceros...

En la profunda quebrada,
Al pie del cerra vecino,
Suena el clarín argentino
Tocando inmensa llamada.
Sereno el pecho, la espada
A mal guardar, la visera
Alta en la frente guerrera,
Marcial y firme la planta,
Manuel Belgrano levanta
Con muda fe su bandera.

Al gran clamor obedientes.
Van los dispersos llegando,
Unos, bravíos, alzando
Las armas resplandecientes;
Aquellos mustios, dolientes.
Llenos de afán y sonrojos;
Otros, más que hombres, despojos;
Que, arrastrando su desmayo.
En la bandera de Mayo
Ponen el alma y los ojos.

Firmes, en cuatro formaron,
Y, a un breve toque marcial.
Se arrodilló el general...
Y todos se arrodillaron.
Como en Tucumán, alzaron
La oración que el alma exhala,
Y que fué, tendida el ala,
Hacia las místicas redes
De la Virgen de Mercedes,
Su radiante Generala.

Del cuadro, en fúnebre son,
Se difunde en ese instante
Un hervor de agonizante
Que estremece el corazón.
Perturbando la oración,
Jura, impío, un veterano,
Otro al hijo llama en vano,
Aquél se alza a una descarga,
Y, delirando: “¡A la carga!”
Rueda a los pies de Belgrano.

Un silencio va cundiendo
Grave, triste, religioso.
Que a veces rompe, rabioso.
De un fusilazo el estruendo.
Suelta el sol, que está muriendo.
Su corona rota al mar,
Y se oye al lejos sonar
Como estertor de aquel día,
Vagarosa melodía
Que va llorando al pasar...

1892
Rafael Obligado



A la mar!


Abandonemos por esta vez los buques de gran calado, so marineros de grandes presupuestos!!
Acabo de encontrar, revolviendo entre pixeles, las aventuras del gran Kentucky Smith. 
Fue un comic que dibujé hace años de años para Richmond. La idea era identificar a los estudiantes con las aventuras del personaje. Así que les propuse a Mr. Smith, muy inspirado en Indiana Jones y, a la busca de cierta reinvindicación, cruza con Tintín. Ya les contaré más. Creo que anduvo bien, aunque ahora percibo como un tanto temblequeante mi pulso de aquel momento, todavía me gusta mucho el resultado.
Va Kentucky, haciéndose a la mar, a la caza de aventuras, en un pequeño bote.

Por su bravura, el Temido


Del uno al otro confín... Aunque no tiene nada que ver con piratas, sigo haciendo mis buquecitos. Ninguna bandera negra, nada de tibias cruzadas, ni cimitarras, ni calaveras. Un civilizado buque va, en este caso, zarpando de Nueva Zelanda, seguramente hacia Australia.

Detalles tontos como veleros



Hace unos días que no publico nada porque estoy dibujando. 
Y aunque el pedido no tiene nada que ver, y posiblemente este detalle se diluya en la ambientación del mapa que me encargaron, colé este buquecito. De esta ilustración, este barco llegando a las costas de Escocia fue en lo que más me detuve. Como ya les comenté, posiblemente pase desapercibido, lo publico acá para darle algo más de importancia al detalle en el que me demoré a lo mejor estúpidamente, pero que a la vez disfruté mucho hacer. 

Qué le voy a hacer... ya les dije que me gustan los viejos barcos a vela.


Máquina del tiempo retro


Les dejo una máquina del tiempo que me encargaron para un manual de inglés de Editorial Macmillan. Se iba a usar como fondo de página y el brief definía que no debería ser muy moderna, ni tampoco muy retro –como me hubiera gustado más: tirando a la versión steampunk avant la lettre de la película clásica sobre la novela de H.G. Wells–

Bueno, una Time Machine Retro ma non troppo.



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Mejor Barcos a vela

La verdad es que no estoy con ganas de explicar, como prometí, cómo resolver una ilustración vectorial y aprovecharla para hacer un paso a paso. Así que mejor publico otro tipo de dibujo, ilustración infantil esta vez, que resolví para Editorial Richmond del Grupo Santillana.
Siempre me apasionaron los veleros –tengo varios armados (o más bien en vías de desguace) en casa (se entiende que a escala, ¿no?)– y ciertamente fui aficionado a las novelas de aventuras y marinería, desde Salgari hasta Patrick O'Brian. Aunque las traducciones de las que leí de este último consiguen mandar a pique cualquier buen ánimo de lectura (¡voto al mismísimo Kraken, traductores de agua dulce!). Disfruté mucho Azul en la mesana (hubo que releer un poco algunos párrafos como para entender qué diantres quería decir el autor). Con viento a favor,  hablaré de esta novela más adelante.
Bueno, volviendo, en este caso el barquito pirata con su tripulación de excéntricos bucaneros, se usó para ilustrar una canción. Fue hace tiempo, y mucho no me acuerdo, pero creo que usé al Wasa como modelo. En su momento me encantó hacer el dibujo, se los dejo mientras apuro el último trago, me ajusto el tricornio, y salgo de un tugurio de Tortuga cantando "Quince hombres sobre el cofre del muerto, Yo... ho ho... ¡Y una botella de Ron...! ".


Ilustración de paso a paso

Me imagino que después del post anterior, esto parecerá una nota discordante. La verdad es que este también es el blog de un ilustrador. Ahora, aunque se vea fuera de lugar, posteo unas ilustraciones de tipo científico que resolví con nuestro estudio para una publicación médica. Mañana digo cómo.

Efemerides Horribilis




¿Se fijaron en que nuestras nuevas fechas memorables sólo reseñan desgracias?
¿Qué es lo que pasa, que nuestros nuevos actos notables son nada más que desdichas?
O quizá, peor aún y misterioso: ¿qué es lo que hace que sólo recordemos devotamente la tragedia?
Personas y hechos son llamados a venir a la memoria y nos envuelven como el frío alrededor de fines de marzo y principios de abril.
¿Cómo hemos podido dar lugar, colectivamente, a tanta ceguera, tanta saña autodestructiva?
Quizá nuestro enamoramiento empecinado de las palabras altisonantes, junto a esa necesidad de una figura mayor que nos indique el camino, sean las causas que nos arrastran a la épica desafortunada, a la bravata, al hábito de la deshonra.
Amantes como somos de los discursos de barricada, sirva tal vez como germen para conjuro este fragmento del mensaje presidencial de 1892 de Carlos Pellegrini, y podamos encontrar en él un antídoto cada vez que se pretenda aturdirnos con sirenas y ruido de televisores.
La obra de nuestra regeneración es obra de largo aliento y paciente labor, y es necesario que hombres y partidos políticos se convenzan de que lo que nuestro país, puedo decir nuestra América necesita, no son Grandes Americanos, ni Libertadores, ni Restauradores más o menos ilustres, que invocando leyes, libertades y principios, empiezan por incitar a la anarquía y la violencia y acaban, cuando triunfan, por suprimir todo gobierno regular y reemplazarlo por su imperio personal y despótico; sino ciudadanos constantes en el ejercicio pacífico de los derechos políticos, que proclamen como principio fundamental, acreditado por la experiencia de 80 años, que la violencia es estéril y ruinosa, y que la reforma de nuestros malos hábitos sólo se ha de conseguir por la prédica y el ejemplo, dentro y fuera del poder.
Dejamos atrás, sumidos en nuestras propias y actuales confusiones, al 24 de marzo, al 2 de abril. Adelante queda la vida.
Carguemos esa mochila, enfrentémonos a nuestros fantasmas y aprendamos de ellos, y torzamos el estado de las cosas como para merecer otro presente que nos proporcione, a nosotros y a nuestros hijos, memorias más felices.
Ánimo.
Que los gritos no nos aturdan, que no nos gane el vértigo desbocado de la estampida, que cada día sea menos lo que nos separe de la verdad honesta sobre la que se puede construir un futuro.

Éste es un póster que hice hace años, para el Centro de Ex-Combatientes de Islas Malvinas, resuelto a través de la UNLP. 1990.